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La política exterior y el consenso durante la Transición

En colaboración con  el foro LVL (Libertas, Veritas et Legalitas) se celebró un encuentro con la ponencia principal del historiador Charles Powell y las intervenciones de Rafael Arias-Salgado, Carlos Westendorp y Fernando Maura. España vivió su transición, consecuencia de la cual sería el compromiso entre los diferentes actores políticos que la llevaron a cabo, expresado en la Constitución de 1978; pero ese consenso constitucional no se tradujo en una política exterior definida por los objetivos generales que exigen nuestros intereses como país en el ámbito internacional. Este de la política exterior –sin perjuicio de algunos acuerdos básicos, como lo fue la apuesta por nuestra presencia en las instituciones europeas– ha sido, por lo tanto, un lugar abierto a la disputa y a la mudanza, y los sucesivos Gobiernos de la democracia han supuesto significativas –y perjudiciales, en ocasiones para España– variaciones en nuestra acción exterior.

¿Qué ocurrió entonces con aspectos tan importantes y vitales para nuestro futuro como nación como lo son nuestra relación trasatlántica con los EE.UU. (más allá de nuestra condición de socios en la OTAN) y que produjo un resonante conflicto político en la época Bush-Aznar, foto de las Azores incluida? ¿Qué se habló sobre nuestra proyección hacia los Estados de Iberoamérica? ¿Qué del español (una lengua nativa para 600 millones de personas) como instrumento de nuestra política exterior? ¿Y qué se dijo de nuestra vecindad sur, de la garantía de aprovisionamiento energético (tan de actualidad para nuestros bolsillos en estos tiempos, y en el futuro invierno que se aproxima), de nuestras relaciones con ese vecino tan difícil que es Marruecos y con la política a seguir con respecto al Sáhara, territorio del cual seguimos siendo potencia administradora, al menos de iure? ¿Intuíamos que nuestra entrada en el Mercado Común supondría una necesaria congelación en el contencioso que manteníamos –y mantenemos– con el Reino Unido respecto de Gibraltar? ¿Había alguna política alternativa en este punto? ¿Se pensó en algún momento en dar vida a la economía de los municipios del Campo de Gibraltar? ¿Hasta qué punto la doctrina del ministro Castiella, victoriosa en el escenario de la ONU, prevaleció en ese momento de la transición, y cuenta para algo hoy, en la política exterior española? Y en lo referente al papel del Rey, ¿se llegó a plantear alguna posibilidad de intervención del Jefe del Estado en la política exterior cuando se discutió el texto constitucional? A estas y otras preguntas se ha pretendido responder en este coloquio.

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